El análisis de un antiguo fémur hallado en el desierto del Chad ha confirmado algo que muchos científicos sospechaban pero aún no podían demostrar con certeza: Sahelanthropus tchadensis, una especie extinta de hace unos siete millones de años, ya caminaba sobre dos piernas. Esto lo convierte en el bípedo más antiguo conocido hasta la fecha, lo que tiene implicaciones directas sobre cuándo y cómo comenzó la evolución del rasgo que nos distingue como humanos.
Este avance no proviene del hallazgo de nuevos restos, sino de una revisión exhaustiva de fósiles que se conocían desde hace más de dos décadas. El nuevo estudio, publicado en Science Advances por un equipo internacional liderado por el antropólogo Scott A. Williams, ha reanalizado huesos del muslo y del antebrazo utilizando técnicas de modelado 3D y comparación con especies vivas y fósiles. Los resultados aportan pruebas sólidas de bipedalismo, que colocan a Sahelanthropus dentro del linaje humano, justo después de la separación con los chimpancés.
Un viejo fósil que aún tenía mucho que contar
Sahelanthropus tchadensis fue presentado al mundo en 2002, tras su descubrimiento en el yacimiento de Toros-Menalla, en el actual Chad. En ese momento, los investigadores centraron su atención en el cráneo, que mostraba una combinación curiosa de rasgos: un cerebro del tamaño de un chimpancé, pero con una posición del agujero occipital (el foramen magnum) sugerente de una postura erguida. La gran pregunta desde entonces fue: ¿caminaba realmente sobre dos piernas?
Durante años, los huesos de las extremidades encontrados junto al cráneo no se habían analizado en profundidad. Algunos incluso dudaban de que pertenecieran al mismo individuo o especie. Pero el nuevo estudio despeja esas dudas al demostrar que las proporciones de los huesos encajan, y que los restos —especialmente el fémur— contienen rasgos típicos de un homínido bípedo.

Tres rasgos clave que marcan la diferencia
Los investigadores identificaron en el fémur de Sahelanthropus tres características que, en conjunto, apuntan claramente al bipedalismo:
- La presencia de un tubérculo femoral, una pequeña protuberancia ósea donde se inserta el ligamento iliofemoral, el más fuerte del cuerpo humano. Según los autores, este rasgo “solo ha sido identificado en homínidos bípedos”.
- Una torsión hacia adelante del fémur, conocida como antetorsión, que permite que las piernas apunten hacia el frente, facilitando el caminar erguido. Esta característica, explican los autores, “se encuentra exclusivamente entre los homínidos” y se diferencia claramente de la retrotorsión observada en los grandes simios.
- Un complejo glúteo similar al de los primeros homínidos, con inserciones musculares adaptadas a mantener la estabilidad al estar de pie y caminar.
Estas tres pruebas, según el estudio, son independientes entre sí y convergen en un mismo comportamiento locomotor: la marcha bípeda habitual. Como resumen el equipo, “estas características sugieren una función de cadera y rodilla similar a la de los homínidos”.
Un cuerpo adaptado para caminar, pero también para trepar
Aunque Sahelanthropus muestra señales claras de bipedalismo, no era un caminante a tiempo completo como los humanos actuales. Los huesos del antebrazo (ulna), también analizados en este estudio, presentan rasgos similares a los de los grandes simios africanos, lo que indica que aún trepaba árboles con frecuencia. El estudio describe esta combinación como una forma temprana de bipedalismo “habitual, pero no obligatorio”.
Además, la proporción entre el largo del fémur y de la ulna —más corto que el de los humanos pero más largo que el de los simios— sugiere que Sahelanthropus ocupaba una posición intermedia entre chimpancés y Australopithecus, lo que refuerza su papel como eslabón temprano del linaje humano.
Una postura erguida que cambió la historia
La aparición del bipedalismo marca un hito en la evolución humana. No se trata solo de caminar en dos piernas, sino de todo lo que ello permitió: liberar las manos, explorar nuevos hábitats, transportar objetos, ver a mayor distancia. Este estudio refuerza la idea de que el bipedalismo fue la primera gran transformación anatómica del linaje humano, mucho antes del aumento del cerebro.
Hasta ahora, las pruebas más antiguas del caminar erguido se situaban en fósiles como Orrorin tugenensis (hace 6 millones de años) y Ardipithecus ramidus (hace 4,4 millones de años). Con este nuevo análisis, Sahelanthropus se adelanta por al menos un millón de años, empujando hacia atrás la cronología de la evolución humana.
Como explican los autores, “los resultados sugieren que Sahelanthropus era un bípedo temprano que evolucionó a partir de un ancestro del Mioceno con rasgos similares a los del género Pan” (chimpancés).

¿Un paso más hacia el ancestro común?
El hallazgo también aviva el debate sobre cómo era el último ancestro común entre humanos y chimpancés. Para algunos, se parecía más a los simios africanos actuales; para otros, tenía ya algunas adaptaciones al bipedalismo. Este estudio se inclina por la segunda opción, al señalar que Sahelanthropus muestra una combinación de rasgos arbóreos y terrestres que encajan con una transición temprana hacia la marcha erguida.
Además, sugiere que el bipedalismo no surgió de golpe, sino que fue un proceso gradual, con múltiples formas de locomoción coexistiendo durante millones de años. “Consideramos que la evolución del bipedalismo fue un proceso más que un evento”, escriben los autores.
Un fósil discreto que reescribe la evolución
La historia de Sahelanthropus tchadensis es también una lección sobre la paciencia en ciencia. Los huesos que ahora ofrecen las pruebas más contundentes de bipedalismo estuvieron olvidados durante años, sin que se les reconociera su valor. Fue gracias a los avances en análisis morfológico y modelado digital que este fósil, hallado hace 25 años, ha cambiado lo que sabíamos sobre nuestros orígenes.
Este trabajo no solo refuerza el papel de África Central como cuna de la humanidad, sino que también subraya la importancia de revisar y reinterpretar hallazgos antiguos con nuevas herramientas. Porque a veces, las grandes respuestas están en los pequeños detalles de un hueso bien analizado.
Referencias
- Scott A. Williams, Xue Wang, Isabella Araiza, Jordan S. Guerra, Marc R. Meyer, Jeffrey K. Spear. Earliest evidence of hominin bipedalism in Sahelanthropus tchadensis, Science Advances, 2 de enero de 2026. DOI: 10.1126/sciadv.adv0130.
Cortesía de Muy Interesante
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