
Vivimos en un país donde el acceso a tecnología especializada suele estar condicionado por factores como el desconocimiento y los presupuestos restringidos. Adriana Vadillo ha logrado posicionarse como un líder y labrarse un exitoso camino, siendo fiel a su manifiesto: creer en una industria tecnológica con sentido humano, donde la ética y la inclusión son la verdadera innovación.
Fundadora y directora de Global Computing, ha demostrado que es posible, a través del manejo de objeciones y creatividad, facilitar el acceso al software científico y técnico de alto nivel, incluso en contextos de austeridad.
Hace 26 años que está al frente de su empresa, y se ha convertido en una de las mujeres más influyentes del sector tecnológico en México. Su liderazgo ha sido reconocido con el Premio Mujer Tec 2025 y un Doctorado Honoris Causa por su legado en el sector académico y su capacidad de mantenerse íntegra, resiliente y positiva. Pero más allá de los premios, su verdadero legado está en las aulas, laboratorios y oficinas de instituciones educativas y científicas donde su labor ha agregado valor al proveer herramientas tecnológicas avanzadas.
La historia de Global Computing empieza con una joven de 22 años que, tras trabajar en Microsoft y Sybase, decide creer en sí misma. Rechazó ofertas más lucrativas para emprender desde cero, convencida de que el conocimiento debía ser un derecho para todos. Así posicionó un producto de álgebra computacional y cálculo simbólico en universidades públicas y privadas del país, trabajando directamente en campo y dedicando su vida en cubículos de profesores, ingenieros e investigadores que confiaron en su profesionalismo.
Ese enfoque colaborativo ha sido su más grande fortaleza. A diferencia de modelos tradicionales, donde la competencia busca eliminar al otro, Adriana promueve una visión donde sumar talentos genera valor. Para ella, el liderazgo no se impone, se inspira. Su empresa es testimonio de sus convicciones: puertas abiertas, trabajo en equipo, relaciones ganar-ganar, buscar soluciones y proporcionar siempre un trato amable a clientes, proveedores, colaboradores y socios.
Su impacto ha sido tal que empresas como Wolfram Research Inc. la consideraron un caso de éxito en América Latina, y universidades internacionales la becaron para estudios de alto nivel. No obstante su talento y perseverancia, el camino no ha estado libre de obstáculos. En 2018, tras ser durante 18 años distribuidora oficial de una marca de software que ayudó a posicionar en México, perdió ese acuerdo por prácticas poco éticas de un competidor.
“Quisieron hundir el barco que yo misma construí, pero no me quitaron mi esencia ni mi determinación de continuar con mi misión. Preferí empezar de nuevo que perder mis valores”, confiesa.
Pensó que cerrar Global Computing era su única salida. Emigró a Canadá para estudiar una maestría. Mientras continuaba con la operación desde el extranjero, recibió una llamada inesperada: el INEGI y una empresa internacional necesitaban su liderazgo para ejecutar un proyecto de cartografía que no se desarrollaba desde hacía 30 años. Esa fue su motivación para regresar a México y retomar su misión con más fuerza.
A lo largo de los años, ha enfrentado un entorno empresarial muchas veces dominado por hombres.
“He escuchado frases como ‘tienes todo en contra, porque eres mujer y mexicana’. Pero también ser mujer y ser mexicana han sido mi mayor fortaleza. Porque lo que parecía un obstáculo se ha convertido en una inspiración para otras mujeres que también desean romper esquemas y prejuicios”, afirma con orgullo.
Más allá de lo técnico —que tiene perfectamente dominado—, lo que diferencia a Adriana es su manera de hacer negocios. Un proveedor japonés le dijo:
“Fuiste la única que respondió con sinceridad. No fingiste tener lo que no tenías. Y eso vale más que cualquier infraestructura”.
Esa integridad le ha abierto puertas en Corea, Alemania, India y Japón, donde ha representado a México en eventos internacionales y ha sido embajadora de una formidable manera de hacer empresa: con transparencia, valores, preparación y sentido humano.
Hoy, Global Computing sigue creciendo. Con más de 65 marcas en su portafolio, Adriana apuesta por integrar proveedores en nuevos sectores como la biotecnología, manteniendo su misión original: que la tecnología sea accesible para todos y ayudar a que el sector académico y científico del país esté mejor tecnológicamente hablando.
“Las tendencias cambian, las tecnologías evolucionan, pero el creer que se puede lograr un mundo mejor a través de la honestidad y el deseo de servir siguen siendo para mí ideales innegociables”.
Para Adriana Vadillo, democratizar el acceso a la tecnología no es solo una estrategia de negocio. Es un acto de responsabilidad. De legado. Y de amor. Porque, como ella misma dice:
“Las empresas pueden ser rentables sin dejar de ser humanas. La disciplina no está peleada con el amor. Y hacer las cosas bien y con valores sigue siendo fructífero, incluso en el ambiente más hostil”.
MMV
Cortesía de El Heraldo de México
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