El exministro de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar, está sufriendo la maldición de la Coordinación General de Política y Gobierno de la Presidencia, su actual cargo, el mismo que ocupó César Yáñez cuando Andrés Manuel López Obrador lo congeló tras su “boda fifí” en octubre de 2018 con Dulce Silva.
El funcionario federal no ha podido consolidar su influencia en los distintos nombramientos hechos en los últimos meses por la presidenta Claudia Sheinbaum, pese a que el círculo rojo lo ha visto ufanarse de tener la última palabra en materia legal de la actual administración.
Incluso, como se confirmó al despuntar la semana, su grupo comienza a desintegrarse. La magistrada Lorena Josefina Pérez Romo presentó su renuncia al Órgano de Administración Judicial a solo cinco meses de haberse conformado; el pasado lunes la renuncia fue aceptada por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en sesión privada.
Como lo reportó puntualmente la prensa nacional, se trata de la primera baja que tiene este organismo creado para administrar recursos financieros y humanos del Poder Judicial de la Federación con la Reforma Judicial de la 4T; dicho cuerpo colegiado sustituyó al Consejo de la Judicatura Federal. Pérez Romo es una conocida operadora del grupo político de Zaldívar.
Además, el año pasado la magistrada de circuito fue candidata a ministra de la Suprema Corte, postulada por los Poderes Ejecutivo y Legislativo. Sin embargo fue derrotada por perfiles cercanos a Sheinbaum Pardo y su equipo jurídico, ahora bajo el liderazgo de Esthela Damián, quien fue nombrada como nueva titular de la Consejería Jurídica de Presidencia.
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A ese sitio también aspiró Zaldívar y no fue nombrado el hombre fuerte del derecho a pesar de que integró, es decir, fue uno de los cinco elegidos por Sheinbaum para el Comité de la Presidencia que seleccionó y postuló a los jueces, ministros y magistrados de la primera Elección Judicial. Una abogada afín al secretario Omar García Harfuch se quedó con el lugar.
Mientras esto ocurre, la recién electa titular de la Fiscalía General de la República coloca a personas de su confianza -la mayoría procedentes de la Fiscalía de la Ciudad de México- en puestos clave que respondían a Alejandro Gertz Manero. Así, Ernestina Godoy realizó 11 nuevos nombramientos dentro de la dependencia, entre los que destaca la designación de Ulises Lara, como titular de la Fiscalía Especial en Investigación de Asuntos Relevantes.
Está de más apuntar que Zaldívar le apostó en su momento a la titularidad de la FGR, cosa que tampoco ocurrió. En tanto, un antiguo aliado del ministro en retiro trata de deslindarse de las acciones que realizaron desde la Presidencia de la Suprema Corte presentando un libro. Julio Scherer, consejero Jurídico en la primera mitad de la administración de AMLO, firmó Testimonio: Ni venganza ni perdones junto a Jorge Fernández Menéndez que comenzará a circular en librerías este año.
Cortesía de La Política Online
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