
La oposición al acuerdo Mercosur-UE se trasladó a las carreteras francesas. Grupos de agricultores bloquearon autopistas clave, incluidas las que conectan con España. En el suroeste, un piquete cerró la interconexión entre la A63 y la A64, eje hacia el País Vasco.
La A63 quedó completamente cerrada entre Bayona Norte y Bayona Sur, provocando importantes atascos. En Perpiñán, se registró una acción similar en la autopista A9 en sentido a España, según el servicio de tráfico Bisón Futé.
En París, la Confederación Campesina organizó una “operación caracol” con tractores. El objetivo fue protestar contra el acuerdo Mercosur-UE y contra el protocolo sanitario que obliga al sacrificio total de animales ante ciertos brotes.
El acuerdo Mercosur-UE concentra fuertes críticas en la agroindustria española, sobre todo en el sector primario. La principal preocupación gira en torno a la competencia con países que tienen menores costes de producción y exigencias regulatorias más laxas.
La ganadería es el área más expuesta. La apertura del mercado a grandes productores como Brasil y Argentina genera temor por una caída de precios y pérdida de rentabilidad. Desde el sector alertan que el ingreso de carne sudamericana puede desestabilizar un mercado ya presionado por los costes energéticos y las exigencias ambientales.
El acuerdo incluye concesiones relevantes en vacuno, aves de corral, etanol y arroz. Aunque las cuotas están limitadas, el sector considera que el impacto puede ser significativo. En carne de vacuno, las preferencias alcanzan el 1.5% de la producción de la UE, mientras que en aves el límite es del 1.3 por ciento.
Otro foco de conflicto son las diferencias en los estándares productivos. Los agricultores españoles temen competir con productos que no cumplan, en la práctica, las mismas normas sanitarias, ambientales y de bienestar animal que rigen en la Unión Europea.
Cortesía de El Economista
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