
Hoy Donald Trump cumple un año en la presidencia de Estados Unidos. Nadie ha logrado desarmar a la 4T como él. Ha conseguido lo que nadie. Lo centro en dos grandes temas.
Primero. Logró que la Presidenta Sheinbaum se distancie de López Obrador en la estrategia de seguridad de “abrazos no balazos” que selló el pacto de complicidad con los narcos. “Abrazos no balazos” era el emblema moral del obradorato. Su justificación histórica frente a “la guerra de Calderón”. Que Sheinbaum haya revertido esa política de seguridad es aceptar que era insostenible a cualquier evaluación seria. Es aceptar que su estrategia no funcionó.
Segundo. Le ha arrebatado a Morena su principal herramienta de Gobierno: la narrativa. Cuando a Trump le da su regalada gana (un post, una declaración, un párrafo de un documento), les roba la narrativa y los tiene a la defensiva, reaccionando asustados, descolocados.
Es duro decirlo, pero hoy se cumple un año de que la Presidenta de México es piñata del presidente de Estados Unidos. La tiene en jaque, alternando elogios personales con descalificaciones políticas. Le llama mujer maravillosa y elegante, y a los pocos minutos le dice que no manda ella, que mandan los narcos y que ella está asustada. ¿Cuántas veces ya le repitió esta dosis?
La Casa Blanca gambetea a su gusto con Palacio Nacional. Anuncia aranceles, recibe las súplicas mexicanas, recula, los vuelve a imponer. Juguetea con la viabilidad del TMEC y luego acepta renegociar. Juguetea con enviar elementos militares a hacer operaciones contra el narco en suelo mexicano, logra que en Palacio Nacional entren en pánico, acepta una llamada telefónica de quince minutos con la presidenta Sheinbaum, ella sale a presumir que todo salió de maravilla en la llamada… y a los cuatro días, sin avisar al Gobierno mexicano, Estados Unidos lanza una alerta de vuelo a las aerolíneas por el peligro de que se realicen operaciones militares en México. Una alerta idéntica a la que emitió en los cielos del Caribe días antes del operativo para capturar a Nicolás Maduro en Venezuela.
Hoy el mensaje de Trump es que México no ha hecho lo suficiente para combatir al crimen. Y por eso tiene dos exigencias concretas: que le manden narcopolíticos de Morena y que permitan que elementos americanos operen contra el narco en suelo mexicano. Hasta ahora el Gobierno se ha resistido. Veremos por cuánto tiempo más.
Porque hasta ahora, hemos visto a un México que cede en todo: cierra la frontera, acepta deportados de otras nacionalidades, impone mega aranceles a China, manda 55 capos del narcotráfico, cambia su estrategia de seguridad. El Gobierno de México pone repetidamente la otra mejilla y Trump no duda en volverla a cachetear. En este gobierno, la soberanía se invoca, pero no se ejerce. Soberanía de saliva, pues.
SACIAMORBOS
¿Y la embajada de México en Estados Unidos? No existe. Cuentan que hay días en los que el embajador ni siquiera abre su computadora. Al encargado de cabildear con el Capitolio se le ve comiendo con sus compañeros de trabajo en los restaurantes aledaños a la embajada. El que era vocero, ni inglés hablaba. Tan insignificante la embajada, tan gris y desempoderada, que muchas veces los altos funcionarios viajan a Washington y ni siquiera pisan las instalaciones.
Cortesía de El Informador
Dejanos un comentario: