Entre el deseo y el poder pueden tejerse infinitas relaciones. La novela Las amistades peligrosas, del escritor francés Pierre Choderlos de Laclos, describe, quizás mejor que ninguna otra obra literaria, esa compleja red y hoy, 244 años después de su publicación, sigue inspirando versiones audiovisuales que ponen en juego una y otra vez el entretejido de sentimientos inmanejables.
La miniserie francesa Merteuil: juegos de seducción, cuyos seis capítulos se estrenaron semanalmente en HBO Max, es una adaptación libre (muy libre) de la famosa novela epistolar del siglo XVIII. Como construye los orígenes del vínculo entre la marquesa de Merteuil y el vizconde de Valmont, parte de la crítica la considera una precuela. Pero no lo es en sentido estricto, porque también reformula fragmentos del libro original, cambia las edades y la importancia de otros personajes e introduce episodios históricos.
La directora y coguionista de la serie, Jessica Palud, estuvo involucrada en todo el proceso de producción. Filmada en jardines y palacios reales (entre ellos, los de Courances, Balincourt, Jossigny y el magnífico Fontainebleu), la miniserie exhibe una cuidadosa ambientación: desde los trajes, las joyas, la decoración, la vajilla y los carruajes hasta la banda sonora; todo le resultará atractivo al seguidor de este tipo de dramas de época. Sin embargo, a quienes no olvidan la película Relaciones peligrosas (1988) de Stephen Frears, esta versión puede decepcionarlos.
Merteuil: juegos de seducción pone el foco en Isabelle, la marquesa de Merteuil, interpretada por Anamaria Vartolomei. “La hicimos mucho más feminista. Podríamos decir que la historia de Merteuil fue el #MeToo del siglo XVIII”, le dijo Palud a la revista Variety.
Al comienzo, Isabelle es traicionada por Valmont (Vincent Lacoste) y toma una firme decisión: recuperar su honor y ganar un lugar en esa aristocracia que se ha burlado de ella. No le importarán los medios para alcanzar su objetivo de ser la cortesana más importante del reino. En este camino, será su mentora una experta en las artes de la seducción, Madame de Rosemonde (Diane Kruger) y además deberá recuperarse del desprecio de otro hombre, el conde de Gercourt (Lucas Bravo, el chef de Emily en París).
Es innegable todo lo que la miniserie toma de la novela. Allí están Merteuiel y Valmont coqueteando y dañándose, también la guerra de los sexos, los vínculos que exceden los triángulos amorosos hasta transformarse en hexágonos (o incluso heptágonos). Unos y otros seduciéndose, manipulando, sometiendo. Todo eso está, al igual que las cartas y su ceremonia de redacción y lectura; la galantería hipócrita y el clima de libertinaje previo a la Revolución francesa traducido en un erotismo soft.
¿Qué es lo que desalienta, entonces? Cierta liviandad propia del melodrama. En el intento de simplificar y de compensar visualmente el peso de los diálogos, el relato se vuelve superficial. Queda desbalanceada aquella combinación entre deseo y poder que mencionábamos al principio, con más énfasis en el primero que en el último. O será, simplemente, que Glenn Close, John Malkovich, Michelle Pfeiffer, Uma Thurman y Keanu Reeves, los protagonistas de la película de Frears, dejaron la vara muy alta.
Drama de época Protagonistas: Anamaria Vartolomei, Diane Kruger, Vincent Lacoste, Lucas Bravo, Noée Abita, Fantine Harduin y Samuel Kircher Directora: Jessica Palud Creador: Jean-Baptiste Delafon Emisión: una temporada de seis episodios en HBO Max.
Cortesía de Clarín
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