“La vida sería trágica si no fuera graciosa” Con esta frase Stephen Hawking, una de las mentes más brillantes del último siglo, revelaba un costado inesperado de su personalidad: un agudo sentido del humor. A pesar de comunicarse mediante un sintetizador de voz y vivir postrado en una silla de ruedas por la ELA, el célebre físico británico nunca perdió la capacidad de reírse de sí mismo ni de bromear sobre los temas más complejos del cosmos. Sus ocurrencias ingeniosas, a veces científicas y a veces traviesas, sorprendieron tanto como sus teorías, convirtiéndolo en un “icono de la cultura pop” gracias a su ingenio desbordante.
No todo el mundo conoce estas facetas humorísticas de Hawking. Detrás de sus logros científicos había un hombre dispuesto a bromear sobre la vida, el universo y su propia condición. Su ingenio cautivaba tanto o más que sus ecuaciones , logrando acercar la ciencia al gran público con una sonrisa. A continuación, repasamos anécdotas reales, citas mordaces y momentos curiosos –muchos poco conocidos– que demuestran ese sentido del humor inesperado de Stephen Hawking. Y veremos cómo, incluso tras su partida, su figura sigue inspirando homenajes llenos de ingenio, como la original chirigota del Carnaval de Cádiz 2026 que lleva su nombre.
Bromas cósmicas y terrenales de un genio
Stephen Hawking se enfrentaba a los temas más serios con desparpajo. “Me ocupo de preguntas matemáticas difíciles todos los días, pero no me pidan ayuda con el Brexit”, bromeó en 2016 al recibir un premio de manos de la entonces primera ministra Theresa May. Con esta ocurrencia –celebrada con risas y aplausos– el científico dejaba claro que hasta la política más enrevesada le parecía un chiste comparada con sus ecuaciones. Y es que Hawking se atrevía con cualquier tema: en 2015, durante una charla, una joven le preguntó qué efecto cósmico tendría la separación de la banda pop One Direction. Lejos de molestarse, aconsejó a las fans “prestar mucha atención a la física teórica” porque podría existir “un universo alternativo en el que Zayn Malik aún es parte de la banda”. La respuesta –una mezcla perfecta de ciencia y cultura pop– desató carcajadas al ofrecer consuelo científico a corazones rotos.
La vida sería trágica si no fuera graciosa
Stephen Hawking
Su agudeza mental brillaba también en entrevistas humorísticas. En el programa de comedia de John Oliver, el presentador le preguntó si, dado que podrían existir infinitos universos, habría uno en el que Oliver fuera más inteligente que Hawking. El profesor no dudó en rematarlo: “Sí, y también un universo donde eres gracioso”. Con este ingenioso zasca, Hawking demostró que podía trolear a un humorista en su propio show, provocando la risa del público y del mismo Oliver. Igualmente ingeniosa fue una de sus reflexiones más repetidas contra las creencias en el destino. Hawking solía ironizar con la idea de que incluso quienes afirman que todo está predeterminado miran antes de cruzar la calle, una observación tan sencilla como demoledora sobre nuestras contradicciones cotidianas. En una sola frase, combinó filosofía y sentido común con una ironía divertida, invitando a pensar (y sonreír) ante la contradicción.

Hawking no tenía reparos en hacer chistes sobre sí mismo. En una conferencia científica bromeó sobre la expansión acelerada del universo, quitándole dramatismo con una comparación irónica que arrancó sonrisas al público. Y hablando de expansionarse, cuentan que solía decir que la única ventaja de estar en silla de ruedas era que no lo obligaban a participar en “comités aburridos” de academia. Su sentido del humor negro asomó incluso en rumores legendarios: se decía que “accidentalmente” pasaba por encima del pie de quienes le caían mal con su silla motorizada –llegando supuestamente a atropellar al príncipe Carlos en 1977. Cuando le preguntaron al respecto, Hawking negó la historia con picardía, tildándola de “rumor malicioso” y advirtiendo en tono jocoso que “atropellaría a quien lo repitiera” . Para rematar, en 2004 gastó una broma escalofriante a un equipo de la BBC: al desconectar un técnico un cable de su oficina, sonó una alarma y Hawking se desplomó hacia delante como si se hubiera “apagado” junto con sus máquinas. Los atónitos visitantes pensaron lo peor, hasta que Hawking levantó la cabeza sonriendo: todo había sido una puesta en escena para hacerlos sudar frío . Esa travesura, digna de humor muy negro, provocó primero pánico y luego risas al comprobar que el genio de la física también podía ser un maestro de las bromas prácticas.
Hawking en la cultura pop: del Star Trek al Carnaval
El carisma divertido de Hawking traspasó las fronteras de la ciencia y lo convirtió en una estrella invitada recurrente en la cultura popular. Sus apariciones en televisión y series cómicas son ya material de culto. En Los Simpson, por ejemplo, Hawking fue caricaturizado como un personaje más de Springfield (con helicóptero incorporado a su silla y guante de boxeo retráctil). En un capítulo, el físico le dice a Homer Simpson que su teoría de un universo en forma de rosquilla es “muy interesante, tal vez deba robártela”, bromeando con la disparatada idea de Homero y con su propia fama de genio. El propio Hawking era fan confeso de The Simpsons y dio su permiso encantado para aparecer en varios episodios, siempre riéndose de sí mismo: en la serie amarilla se le ha visto en el bar de Moe tomando una cerveza con Homer e incluso lanzándole puñetazos con un brazo mecánico, todo con humor autoreferencial.
Tampoco dudó en participar en The Big Bang Theory, la sitcom por excelencia de científicos frikis. Apareció hasta siete veces en la serie, a menudo para burlarse amistosamente del pedante Sheldon Cooper . En su primera escena en 2012, Hawking revisa un artículo de Sheldon y encuentra un error de cálculo garrafal en la página 2. Sheldon, nervioso, le dice que la idea se le ocurrió en la ducha esa mañana, a lo que Hawking responde imperturbable: “Vaya, qué bien… lástima que esté equivocada”. La humillación cómica de Sheldon desató risas en la audiencia, y marcó el tono de sus cameos: Hawking disfrutaba haciendo de sí mismo “el más listo de la sala” con un toque de sorna. Los actores de la serie luego contarían que Hawking los hizo reír tanto fuera de cámara como ellos a él, y lo homenajearon tras su fallecimiento destacando “no solo su brillantez, sino su sentido del humor”, citando sus propias palabras de que “la vida sería trágica si no fuera graciosa”.
Fan de la ciencia ficción, Hawking incluso entró en el universo Star Trek. En 1993 se convirtió en el único ser humano real en interpretarse a sí mismo en la franquicia, al aparecer como un holograma jugando póker con Newton, Einstein y el androide Data. En esa escena memorable de Star Trek: The Next Generation, Hawking gana la partida nada menos que engañando a Einstein con un farol, mostrando que su astucia también aplicaba en la mesa de juego interestelar. Su entusiasmo fue tal que durante la filmación pidió sentarse en la silla de mando de la Enterprise , cumpliendo así su sueño de trekkie. Otra faceta notable de su humor fue su incursión en la comedia musical junto a los legendarios Monty Python. Gran admirador del grupo, Hawking participó en 2015 en un videoclip especial de la “Galaxy Song”, la famosa canción científica de Monty Python . En el hilarante video, aparece atropellando al físico Brian Cox con su silla de ruedas para luego salir disparado al espacio exterior mientras entona la canción con su voz electrónica . La escena, mitad divulgación científica mitad sketch surrealista, mostró que Hawking no solo aprobaba que se rieran con él, sino que se sumaba activamente a la broma. De hecho, el profesor prestó su voz robótica para distintos proyectos musicales y televisivos (hasta colaboró en un álbum de Pink Floyd), consolidando su estatus de ícono geek con buen
Una chirigota en teoría: el legado de Hawking con ingenio gaditano
Incluso después de su fallecimiento en 2018, Stephen Hawking sigue siendo celebrado con humor, siempre de forma respetuosa. Un ejemplo reciente y brillante ocurrió en el Carnaval de Cádiz 2026, donde una agrupación carnavalesca llevó a Hawking al escenario de la forma más inesperada. La chirigota “Una chirigota en teoría” causó sensación al presentarse con todos sus integrantes caracterizados como Stephen Hawking, cada uno en su silla de ruedas, para cantar un repertorio lleno de ingenio científico y gaditano. El auditorio del Gran Teatro Falla quedó atónito al ver a una decena de “Hawkings” sobre las tablas, inmóviles “sin mover ni el flequillo” como el propio científico, pero desplegando un humor desenfadado. Al final de su actuación, el teatro en pleno estalló en una ovación cerrada ante la originalidad y audacia del grupo.
La propuesta era arriesgada: aguantar el tipo (nunca mejor dicho) de principio a fin como Hawking, con movilidad casi nula. “Cantar sentado era lo menos complicado… lo difícil es no moverse después”, confesaron los chirigoteros tras bastidores . Dos meses de ensayo les llevó dominar esa quietud forzada, subiendo y bajando rampas con las sillas para acostumbrarse . El esfuerzo valió la pena –“ha merecido todo el esfuerzo y riesgo”, admitieron– al lograr un efecto cómico único sin faltar el respeto en ningún momento. De hecho, la primera letra de pasodoble fue una emotiva defensa del personaje de Hawking: recordó que, aunque estuvo en silla de ruedas, “ha llegado hasta las mismas estrellas” , en alusión a sus logros en la exploración del universo. Esa mezcla de guasa y admiración marcó todo el repertorio. Hubo cuplés de humor absurdo –imaginando, por ejemplo, a Hawking bailando sevillanas–, pero también cariño y ternura hacia la figura del científico. El público gaditano, exigente en materia de humor, supo “leer” la propuesta y la premió entre lágrimas de risa.
La chirigota “Una chirigota en teoría” no solo hizo reír, sino que realizó un gesto solidario acorde al espíritu humanista de Hawking. Las sillas de ruedas utilizadas en la actuación fueron adquiridas con ayuda de un fondo benéfico, y al terminar el concurso serán donadas a la asociación andaluza de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) . De esta manera, los artistas se aseguraron de que su homenaje tuviera un impacto positivo más allá del escenario, honrando también la lucha contra la enfermedad que marcó la vida de Hawking. El resultado ha sido aplaudido unánimemente: la agrupación se situó entre las mejor valoradas en la fase preliminar del concurso oficial, y en redes se les felicitó por su creatividad y sensibilidad. Muchos destacan que Hawking, con su famoso humor, habría disfrutado viendo a “sus clones” cantando con sorna y respeto.
Stephen Hawking nos enseñó que incluso en medio de la ciencia más profunda hay espacio para la risa. Sus anécdotas jocosas y apariciones televisivas demuestran que el humor fue para él una herramienta para humanizar el conocimiento y sobrellevar las dificultades de la vida. Y como hemos visto, su legado sigue vivo no solo en los libros de física, sino también en las sonrisas que inspira alrededor del mundo. Al fin y al cabo, tal como él dijo, la vida sería verdaderamente trágica si perdiéramos la capacidad de encontrarla divertida. Hawking no la perdió jamás –y gracias a eso, hoy podemos recordarlo con una admiración que nos arranca carcajadas. La última lección del profesor quizás sea esa: tomarse el universo con sentido del humor.
Cortesía de Muy Interesante
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