Alguna vez alguien definió al thriller como al género de acción y suspenso “sin policías”. Pudo haber sido así alguna vez, pero con el correr de los años todo se combina y El botín, que acaba de estrenar Netflix, con Matt Damon y Ben Affleck, es un thriller de acción con policías como protagonistas.
El botín no debe haber tenido un presupuesto holgado, de no ser por el impresionante elenco que tiene (a Damon y Affleck súmenle a la ascendente Teyana Taylor –Una batalla tras otra-, Catalina Sandino Moreno, Steven Yeun, Kyle Chandler, Sasha Calle) y una ráfaga de balaceras impresionante a mitad de la película.
Porque es, en sí, una película Clase B, de ésa que su director Joe Carnahan acostumbraba filmar.
La trama: tras el asesinato de la jefa de una sección de Antidrogas de la policía de Miami, todos los que trabajaban con ellas son interrogados. Sospechan de cualquiera.
Antes de ser fusilada, la capitana Jackie Velez llega a mandar un mensaje escrito desde su celular.
No pasa mucho hasta que el teniente Dane (Damon), que asumió la jefatura, recluta a su gente. Dice que hay una denuncia anónima de que en una casa hay escondido in botín de los carteles por 150.000 dólares. La cifra va cambiando a medida que se lo comunica a los distintos integrantes de su grupo.
Lo cierto es que cuando llegan al lugar, el barrio parece desierto, y quien contesta a la puerta, Desie (Calle), dice no saber de qué le hablan. Obvio que miente, el perro policía que llevan para rastrear dinero está como loco.
Pero lo que encuentran escondidos tras una pared del altillo no son 150.000 dólares, sino unos 20 millones de dólares.
A partir de allí -no pasó mucho desde que arrancó la película- las tensiones se irán incrementando. Sí, la tentación es mucha, la corrupción es moneda correcta, y hasta un llamado telefónico de los narcos que asegura que se lleven lo que quieran, pero que se vayan porque en media hora empiezan a matarlos, acelera las cosas.
Lejos de desear spoilear, lo que tal vez, en una de ésas, le juega en contra a tanto giros y sospechas de culpabilidad a El botín es que el público ya conoce de memoria a muchos de los intérpretes de la película. Pero puede que haya alguna sorpresa, o no. ¿Matt Damon haciendo de malo? ¿Asesinando a una colega?
Y ahí está Kyle Chandler, uno de los hermanos de la serie Bloodline, y de Manchester junto al mar, donde se lucía el hermano de Affleck, Casey. Kyle ya había trabajado con Affleck en Argo, la ganadora del Oscar, y es uno de los sospechosos de siempre, como agente de la DEA.
Lo mejor de El botín es que es una película sin pretensiones, que va creciendo a medida que los acontecimientos -esto es: las dudas de qué quieren hacer con el dinero, si hay algún soplón dentro del grupo- se van desarrollando.
Y Affleck, que suele poner cara de nada, aquí está sorpresivamente muy bien, como lo estuvo en Argo y en Perdida.
Dos o tres cosas a tener en cuenta. Una, presten atención a cada cosa que los personajes dicen, porque por ahí está la clave para descubrir quién es quién y qué está ocultando. Otra, cuando los personajes de Damon y Affleck empiecen a hablar en castellano, súbanle el volumen al dispositivo (yo sé por qué se los digo). Y tercero, no se levanten hasta el final, porque cuando creen que El botín terminó, no lo hizo. Tiene como cuatro finales posibles, donde sí pudo terminar, uno tras otro.
Acción / Thriller. Estados Unidos, 2026. Título original: “The Rip”. 113’, SAM 16. De: Joe Carnahan Con: Matt Damon, Ben Affleck, Steven Yeun, Teyana Taylor, Catalina Sandino Moreno, Kyle Chandler, Sasha Calle. Disponible en: Netflix.
Cortesía de Clarín
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