Chivas impone su orden y control en la cancha, un equipo que convence


Guadalajara sigue en plan grande en el actual campeonato. El equipo de Gabriel Milito mostró un alto nivel de compromiso colectivo, reflejado en una presión bien coordinada desde la primera línea, trabajo que fue determinante para quedarse con los tres puntos en casa y mantenerse en la parte alta de la tabla.

‘Hormiga’ González, ‘Piojo’ Alvarado y Efraín Álvarez fueron determinantes forzando al rival a tomar decisiones largas o imprecisas. Este comportamiento permitió recuperar el balón en zonas adelantadas y sostener ataques prolongados, reduciendo los tiempos defensivos del equipo.

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La amplitud ofensiva fue otro de los aspectos destacados del funcionamiento Rojiblanco, mismo que ha sido determinante a lo largo del torneo a través de Richard Ledezma y Bryan González cumplieron un rol clave por los costados, interpretando correctamente los momentos de proyección y ofreciendo profundidad por banda.

Su capacidad para fijar a los extremos rivales facilitó la generación de espacios interiores y favoreció la fluidez en la circulación del balón. La sincronización entre carrileros y mediocampistas fue efectiva en la mayoría de las secuencias ofensivas.

En el mediocampo, Omar Govea y Brian Gutiérrez aportaron estabilidad y equilibrio. Govea se posicionó con inteligencia para cerrar líneas de pase, mientras que Brian evidenció una rápida adaptación al modelo de juego, participando activamente tanto en fase ofensiva como defensiva. La dupla logró regular el ritmo del partido y sostener el control en los momentos de mayor dominio.

A nivel individual, uno de los elementos más destacados fue Daniel Aguirre. Su adaptación fue rápida y efectiva, sobresaliendo por su calidad técnica, lectura táctica y fiabilidad en la ejecución. Tras la lesión de Diego Campillo, respondió de manera inmediata y consistente, consolidándose como una pieza importante dentro de la estructura del equipo.

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No obstante, en la búsqueda del tercer tanto, se produjeron algunos desajustes en las transiciones defensivas, concediendo contragolpes al rival. Estos espacios se originaron principalmente por una pérdida entre líneas y una cobertura tardía de los mediocampistas que posteriormente tendrá que ser ajustado.

En líneas generales, el rendimiento global de Chivas fue positivo. El equipo mostró una identidad clara basada en la valentía, la intensidad y la iniciativa ofensiva. El resultado fue la consecuencia de un funcionamiento colectivo sólido y de una correcta ejecución del plan de juego, más allá de los aspectos puntuales que aún deben ajustarse en la gestión de las ventajas.

SV

Cortesía de El Informador



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