Espía vs Espía

Por Horacio Rivera

Hoy todas las miradas están puestas en la CIA. Como si fuera la única agencia de inteligencia extranjera en el país. La realidad es que hay muchas más, como el Mossad, la agencia de inteligencia israelí, o la MSS de China, una de las agencias de espionaje más grandes del mundo. Eso sin mencionar a los rusos, cuyos agentes trabajan activamente, haciéndose pasar por diplomáticos. ¿Y los rusos a quién espían?

Un espía en una persona afable y simpática, siempre dispuesta a ayudar al que lo necesite, y más, tratándose de alguien de quien se puede obtener información valiosa. Un espía no difiere mucho de cualquier paisano de a pie. No es gente de escándalos ni excesos. Los hay gorditos y bonachones, igual que los hay calvos y flacos. Se trata de hacerse pasar como gente común. Gente que inspira confianza y simpatías. Trabajan en la calle buscando información, ya sea que la consigan a cambio de favores o pagando por ella. Los espías también actúan como infiltrados entre la maña. Viven como mañosos y se relacionan con ellos. Les saben todo el corrido. Hay otros agentes de inteligencia que son meramente Godinez; gente que está dentro de una oficina y se dedica a procesar la información obtenida en la calle, para que sea enviada al gobierno del país para el que trabajan. 

Inteligencia

Ese concepto de “inteligencia” que tan seguido y con tanto desparpajo usa el gobierno mexicano, en realidad, encierra una serie de prácticas ilegales. ¿Acaso no es ilegal escuchar y grabar la conversación telefónica entre dos personas? ¿O se piensa que cada vez que un espía escucha una conversación telefónica, antes le solicitó a un juez una orden para poder hacerlo? ¿Es ilegal fotografiar a alguien o grabarlo en video sin que lo sepa? No. No le es, pero sí lo es difundir el material sin permiso, si afecta la intimidad, el honor o los datos personales. O sea que cada vez que escuchamos a la presidenta Sheinbaum o a Omar García Harfuch decir que en México la CIA “sólo” hace labores de inteligencia, lo que no están diciendo es que tienen el consentimiento del gobierno mexicano para hacer cosas que no deberían. Aun así el espionaje es un mal necesario. Si no hubiera sido por la información que la CIA le entregó a la Fiscalía de Chihuahua, nunca se habría podido desmantelar el narco laboratorio en la sierra tarahumara, que tantos entuertos ha causado, tanto al gobierno federal como al de Chihuahua. Inteligencia significa anticiparse. De poco sirve tener conocimiento de dónde estuvo un mañoso el día de ayer, es mucho más importante saber dónde estará mañana.

Espías rusos

México y Cuba, dada su vecindad con Estados Unidos, han sido históricamente países “estratégicos”, desde donde los rusos han mantenido una red de espionaje contra Washington. No sería raro que el propio embajador gringo en México, Ronald Johnson (un ex operador de la CIA), haya sido alguna vez espiado por la inteligencia rusa. Eso sí, a diferencia de la CIA, los agentes rusos no están acreditados oficialmente ni salen a desmantelar narco laboratorios en la sierra tarahumara. Su misión es observar y reportar los movimientos económicos, tecnológicos y políticos de los gringos en México. Bajo ciertas circunstancias, también figura en el menú del espionaje ruso la desestabilización del gobierno gringo. Sólo habría que pensar en las elecciones intermedias de Estados Unidos, las cuales se celebrarán en noviembre próximo. Una victoria para el espionaje ruso sería influir, de alguna manera, para que el partido republicano fuera derrotado en la votación. Y con ello, Donald Trump perdiera gran parte de la fuerza que hoy lo mantiene en el poder. La inteligencia rusa, al igual que las de otros países, usa las redes sociales y los medios para crear y promover narrativas favorables. La forma en la que los mexicanos entendemos la guerra entre Rusia y Ucrania mucho tiene que ver con la narrativa que, tanto rusos como gringos, han construido acerca del conflicto. Resalta una encuesta levantada en 2022, en la que quedó de manifiesto que, si bien la mayoría de los mexicanos desaprueban la invasión rusa a Ucrania, existe un sector que simpatiza con Rusia y con el presidente Putin, pues ve la guerra desde una lógica geopolítica, de apoyo a Rusia, difundida ampliamente en las redes sociales. Según esa lógica, tanto los gringos como la OTAN tienen una enorme responsabilidad en la guerra por su ambición y afán de conquista.

El hombre de los gringos

En la larga historia de complicidad entre la CIA y el gobierno mexicano hubo un personaje que jugó un papel de enorme trascendencia. Se llamaba Miguel Nazar Haro, “Don Miguel”, durante varios años titular de la temida Dirección Federal de Seguridad (DFS). Se podría decir que Nazar era el hombre de los gringos en México. La CIA confiaba en él plenamente. Su posición de poder le permitía intercambiar todo tipo de información de inteligencia con los gringos. Operaba al margen de la ley para extinguir los movimientos sociales y, sobre todo, los movimientos guerrilleros de izquierda que habían surgido en el país. En 1976 fundó “La Brigada Blanca”, un grupo especial de policías y militares, cuyo fin era aniquilar a la “Liga Comunista 23 de Septiembre” y otros grupos armados urbanos. Nazar fue tan poderoso y tuvo tal influencia en el gobierno de Washington, que se cuenta que en 1982, cuando fue atorado en Los Ángeles, acusado de dirigir una banda internacional de robo de coches de lujo, el presidente Ronald Reagan lo liberó como una forma de agradecer “los servicios” que Nazar le había brindado al gobierno norteamericano por años. Pero esos fueron otros tiempos. Hoy, sería imposible pensar que alguien con el perfil de Miguel Nazar pudiera tener cabida en un gobierno como el de la 4T. Y vaya que les hace falta alguien así, con el colmillo retorcido y la capacidad para negociar, en un momento en el que los gringos han dejado de ver a México como un socio. Y lo han convertido en el escenario de la guerra de Trump.



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