Entró en vigor el nuevo reglamento para la operación de locales y espacios comerciales dentro del Metro de la Ciudad de México, con disposiciones que buscan fortalecer la seguridad, la protección civil y la transparencia en el uso de estos establecimientos.

El ordenamiento fue publicado el pasado 19 de agosto en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México y sustituye al reglamento emitido en 2020. Durante un periodo de transición de 60 días naturales, los comerciantes deberán ajustarse a las nuevas disposiciones y podrán recibir amonestaciones verbales y llamados para cumplirlas.
Uno de los principales cambios establece que los locales, al ser bienes de dominio público, únicamente podrán ser utilizados mediante un Permiso Administrativo Temporal Revocable (PATR) otorgado por el Sistema de Transporte Colectivo (STC).
Estos permisos serán personales e intransferibles, por lo que queda prohibido ceder, traspasar, arrendar o subarrendar los espacios, así como permitir que terceras personas los utilicen sin autorización.
El reglamento contempla sanciones que van desde amonestaciones por escrito y multas, hasta la suspensión de actividades, clausura y revocación definitiva del permiso. El arrendamiento, subarrendamiento o cesión de derechos podrá generar multas de entre 50 y 200 Unidades de Medida y Actualización (UMA), además de la recuperación del espacio una vez que la resolución sea firme.

Entre las obligaciones para los comerciantes se encuentran portar la identificación y uniforme autorizados, evitar gritos y equipos que generen contaminación auditiva, mantener mercancías y mobiliario dentro del establecimiento, colocar recipientes para basura y utilizar materiales inastillables.
También deberán comercializar únicamente productos de procedencia legal y tienen prohibida la venta de bebidas alcohólicas, material pornográfico, sustancias peligrosas, así como materiales inflamables o explosivos.
Los PATR tendrán una vigencia máxima de 10 años, con posibilidad de dos prórrogas por periodos iguales, siempre que se mantengan las condiciones originales y se cumplan las obligaciones establecidas.

Con estas medidas, el Metro busca ordenar la actividad comercial dentro de sus instalaciones y garantizar que se desarrolle bajo criterios de legalidad, transparencia y seguridad, sin afectar la movilidad de las personas usuarias.
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