Este verano he experimentado en carne propia el sistema llamado “precios dinámicos” en muchas de sus versiones, y he podido reflexionar. Tienen precio dinámico aquellos productos y servicios que cambian de precio, a veces en cuestión de minutos, según tengan más o menos demanda. Habitaciones de hotel, entradas a conciertos y billetes de avión suben y bajan, si el algoritmo que trabaja en la trastienda de la pla
ta detecta más o menos clics.Seguir leyendo
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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