No es fácil para un potencial inversionista en el sector energético entender el mensaje esquizofrénico del gobierno que, por una parte, exige la rectoría, la planeación y el control para garantizar la soberanía estatal, pero en la letra pequeña del llamado Plan México busca la participación privada con el argumento de qu
e es indispensable para sostener al sector y al país.Para convencer a los capitales privados de que este régimen es un buen socio mayoritario, la primera interrogante es si esta apertura eufemística realmente marca la huella propia de Claudia
Fuente: El Economista (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
Dejanos un comentario:
