En pleno incendio a nivel institucional, con Abramovich fuera de la gestión y abocado a reinventarse en el corto plazo por las sanciones que le han impuesto, el Chelsea sobrevive en el césped y se vuelve a cruzar con el Madrid, al que ya echó la temporada pasada. Hasta ahora no se han trasladado sus males societarios al campo de fútbol. Sigue siendo el gran equipo que es. Hace un año nadie daba un duro por el conjunto blue. No se consideró su inversión millonaria, ni tan siquiera se valoró
Fuente: AS México. Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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