Lo que debía ser una playa de arena blanca y agua turquesa en el Caribe mexicano, es una escena fétida que no solo desmiente la experiencia tropical, sino que también sirve como imagen viva de los cambios a los que sometemos al océano y a su gente.
Fuente: Aristegui Noticias (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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