La letra es tan simple que cabe en una sola frase: un guerrillero encuentra una mañana al invasor, presiente que va a morir y le pide a su chica que lo entierre en la montaña, bajo la sombra de una flor, para que la gente la vea y diga: “¡Qué hermosa! Es la flor del partisano muerto por la libertad”. Ya está. Nada más. Bueno: eso, y la palabra bella, que suena 18 veces
ciao, 30 veces repetida.Seguir leyendo
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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