Los servicios digitales facilitan la vida: con un clic se pide comida, se solicita transporte o se accede a entretenimiento en streaming. Pero esa comodidad tiene un precio que en muchas ocasiones no es evidente. Según la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), la tecnología “digitalizó los gastos y el costo pasa desapercibido por lo sencillo y automatizado que se vuelve cargarlos directo a la tarjeta
de débito o crédito”.El resultado: suscripciones que se renuevan solas, membresías olvidadas y pequeños cargos recurrentes que, en conjunto,
representan una f

Fuente: El Economista (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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