Al salir de la estación Bellas Artes , el cambio ocurre en unos cuantos pasos. Primero está el mármol, la herrería dorada y las luminarias que evocan los interiores del Palacio. Después, el grito de los vendedores : “¡llévele, llévele!”. Sobre el Paseo Peatonal Ángela Peralta hay perfumes árabes, juguetes, gorras, llaveros y squishies; más adelante, junto a las jardineras de la Alameda Central , el olor del aceite caliente se
mezcla con el humo de las parrillas yl
ga
de los puestos de comida . Vendedores ambulantes en
Fuente: Expansión Política. Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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