Truman Capote y sus cisnes: de traiciones imperdonables y rupturas deliciosas de ver

Existe el mito de que los artistas usan drogas, alcohol o cualquier sustancia que altere sentidos para que la musa baje y los inspire. Esa apreciación es falsa en casi todos los casos. Los artistas con problemas con el trago normalmente beben para huir de su obra. Y es que crear es frustrante, cuando un escritor, por hablar de escritores porque a eso vamos, se sienta a escribir con todas sus notas y buenas (o malas) intenciones, suele descubrir que la tarea es inabarcable, que no está a la altura,

Hidalgo ¡Tiene algo!
Hidalgo ¡Tiene algo!

Fuente: El Economista (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.



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