México se levanta sobre una de las regiones sísmicas más activas del mundo: la zona de subducción mexicana, un área de poco más de 1.000 kilómetros que bordea la costa del Pacífico donde nacen los temblores más potentes que sacuden al país. En medio de la intensa actividad sísmica de la región resalta una franja que, desde hace décadas, desconcierta a los científicos por la ausencia de grandes terremotos en su interio
e Guerrero, uno de los grandes misterios de la sismología en México.Seguir leyendo
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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