Los dos acuerdos de alto el fuego que Estados Unidos impulsó durante los últimos meses en Líbano han desescalado la guerra entre Israel y el grupo libanés Hezbolá, pero el conflicto continúa en el sur del país, donde las tropas israelíes mantienen ocupados 600 kilómetros cuadrados ―cerca del 6% del territorio libanés―.
Sus ataques más al norte de esa franja impiden el regreso a la normalidad para los civiles en parte de la devastada región.
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