Teatro de simulaciones y carnaval de traiciones

RETRATOS HABLADOS

Seamos claros: el ejercicio del poder nunca ha sido una escuela de virtuosismo ni un convento de las madres de la caridad; la política ha sido, desde su nacimiento, un teatro de simulaciones, un carnaval de traiciones y, en última instancia, un fantasmagórico lodazal. Quienes se escandalizan ante el cinismo contemporáneo olvidan que la demagogia y la felonía no son distorsiones modernas, sino el sistema operativo ancestra

Hidalgo ¡Tiene algo!

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del gobierno de los hombres. Recordemos que, en la antigua Grecia, mientras Sócrates buscaba la verdad, los sofistas entendieron la regla

Hidalgo ¡Tiene algo!

Fuente: Plaza Juárez. Nota agregada; el texto completo está en el medio original.



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