RETRATOS HABLADOS Seamos claros: el ejercicio del poder nunca ha sido una escuela de virtuosismo ni un convento de las madres de la caridad; la política ha sido, desde su nacimiento, un teatro de simulaciones, un carnaval de traiciones y, en última instancia, un fantasmagórico lodazal.
Quienes se escandalizan ante el cinismo contemporáneo olvidan que la demagogia y la felonía no son distorsiones modernas, sino el sistema operativo ancestral del gobierno de los hombres.
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