La moneda japonesa se disparó a su nivel más alto en siete meses el lunes, mientras los operadores reevaluaban las perspectivas de la maltrecha moneda, impulsado por las expectativas de un endurecimiento más rápido de la política monetaria del Banco de Japón y las crecientes apuestas de que los inversionistas
japoneses podrían repatriar fondos.El acontecimiento semanal más importante es el informe de inflación de Estados Unidos del viernes, el cual podría influir en la decisión de la Reserva Federal sobre si subir o no las tasas de
interés a finales
Fuente: El Economista (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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