La
transformación no ocurrió de golpe. Primero apareció el agua, después llegaron los peces y, poco a poco, comenzaron a aparecer animales que nunca habían formado parte del proyecto y lo que había sido un campo de maní en Alabama, Estados Unidos, terminó convertido en un nuevo punto de
encuentro para la
fauna de los alrededores. En apenas 1,000 días, un antiguo terreno agrícola pasó a tener un lago de poco más de dos hectáreas, visitado por ciervos, mapaches, aves, búhos y hasta águilas calvas. El propietario no estaba intentando
Fuente: Xataka (Ciencia). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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