El silbido de los vientos de montaña resuena por las frías callejuelas de Kibber, un remoto pueblo en Spiti, un desierto frío de gran altitud situado en el Himalaya indio, a más de 1.600 kilómetros de Nueva Delhi. Es una mañana de principios de abril. En el patio de la escuela del pueblo, un grupo de niños juega al críquet. Cerca de allí, con las montañas nevadas como telón de fondo, las mujeres del pueblo inspeccionan sus campos de cultivo, fríos y áridos. Una de las mujeres, Chhering Lanzom, cuenta
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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