Soraya Eguizábal tiene 13 años, un apellido vasco y la piel oscura. Es ceutí de nacimiento. “Vamos, que su abuela también nació aquí”, añade su madre, Fátima Taieb. Suena a justificación, porque lo es. La niña fue agredida verbalmente en una manifestación porque la confundieron con una migrante el pasado domingo.
Lo cuenta pausada, un día después de que ocurriera y también la víspera de regresar al colegio: “Ahora tengo miedo de que me vuelvan a insultar o agredir, no sé qué va a pasar cuando vuelva”, dice.
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