Bajaron la cabeza y las armas los pretendientes al laurel, los aspirantes al maillot rojo, resignación o flaquezas, un rodar con la mirada puesta en el retrovisor, que nadie me quite lo mío. Ni Roglic, ni Gall, ni Carapaz ni nadie dijo esta es la mía en el penúltimo compromiso de la Vuelta, terreno escarpado y ocasión perdida. Jauja para Enric Mas, que superó la jornada sin sobresaltos ni debilidades, nada extraño porque no ha ofrecido fisura alguna en la competición porque se sabe el más fuerte, porque transmite confianza
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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