El 11 de septiembre del año pasado, Brasil enviaba un potente mensaje al mundo. La condena a Jair Messias Bolsonaro por liderar un complot golpista tras perder las elecciones demostraba que la justicia puede castigar a quienes socavan desde dentro el orden constitucional y las instituciones. Los jueces del Supremo brasileño soportaron estoicos la formidable presión del estadounidense Donald Trump. Los demócratas, con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, paseaban su orgullo. Un año después, Brasil se prepara para unas elecciones muy disputadas, con muchas caras conocidas y la
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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