El caldo de hueso ha ganado popularidad en los últimos años, pero la técnica detrás de esta preparación tiene mucho más tiempo que la tendencia. Cocinar lentamente huesos, cartílagos y tejidos conectivos permite obtener un líquido concentrado, con cuerpo y profundidad de sabor, además de aprovechar partes del animal que tradicionalmente han formado parte de fondos y caldos.
También es una preparación muy versátil: puede tomarse caliente, utilizarse como base para sopas y salsas o sustituir el agua al cocinar arroz, legumbres y otros guisos. ¿Qué aporta el caldo de hueso?
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