En estos días patrios, celebrar la independencia y el sentido de pertenencia a la comunidad conlleva a menudo la exaltación de la riqueza y diversidad de la cocina y las artesanías mexicanas. Éstas en particular parecen gozar de cabal salud en un sexenio tan volcado a lo autóctono y popular que la presidenta adorna sus elegantes vestidos con bordados exquisitos, y la jefa de gobierno luce múltiples vestidos coloridos, aretes y accesorios que sugieren gran afición al trabajo artesanal. Este uso simbólico del arte indígena actual no basta desde luego
Fuente: El Economista (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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