Golnar entra con una camisa rosa de manga corta, un pantalón azul ancho, su pelo ondulado al aire y se sienta en una de las mesas codiciadas de uno de los cafés más populares en el área central de Teherán, donde muchas veces hay que esperar hasta encontrar sitio. Por seguridad, ha advertido de que no dará su nombre verdadero y quiere
ntifique como Golnar. Seguir leyendo
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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