La política hace extraños compañeros de cama, y la política sobre la inteligencia artificial crea parejas aún más raras. El acalorado debate que ha tomado por sorpresa y por completo los pasillos del Congreso y de la Casa Blanca en Washington sobre el futuro de los modelos de IA y si se debe frenar o no el desarrollo de esa tecnología se desenvuelve, como era previsible, en líneas muy polarizadas. Los demócratas, por un lado, reclaman regulación. Los republicanos, por el otro, prometen acelerar motores. Con una excepción notable: el
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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