Casi todos recuerdan su primera alcancía. Aprendieron a guardar monedas, pero muy pocas veces les explicaron qué hacer después con ellas, cómo planear para el futuro o cómo protegerse ante lo imprevisto. Hoy, la educación financiera de los hijos no puede quedarse solo en el acto de ahorrar, necesita convertirse en una herramienta de vida.
El papel principal de los padres de familia no es resolver la vida a sus hijos, sino acompañarlos y prepararlos para desenvolverse de manera autónoma y responsable. La educación financiera familiar juega un papel fundamental porque es en casa donde se obtienen los primeros aprendizajes sobre el dinero. Esta enseñanza se basa en tres pilares:
Pilar 1: El presente, valor del dinero y hábitos de consumo responsable
¿Cómo explicar en casa el valor del dinero? Desde pequeños, los niños y las niñas deben comprender que el dinero no aparece de manera automática, sino que se obtiene a través del trabajo, al que se dedican tiempo…
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