Aliados de la OTAN frustran complot ruso

Londres. En las profundidades de las aguas del Ártico, cerca del remoto archipiélago de Svalbard, esta primavera, los aliados de la OTAN sorprendieron a submarinos rusos entrenando para desplegar un arma secreta diseñada para inutilizar cables submarinos críticos sin dejar huellas. La operación clandestina rusa, descrita a Reuters por dos funcionarios occidentales, fue llevada a cabo por la Dirección General de Guerra Submarina (GUGI) de Moscú, que utilizó sumergibles de aguas profundas para simular el despliegue de esta sofisticada y destructiva tecnología.

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