Son las 8.50 horas del primer miércoles de agosto, tercer día en el calendario de la Copenhagen Fashion Week y jornada puente en la última edición de la mayor pasarela del Norte de Europa. La capital danesa amaneció fría y lluviosa, apenas un contratiempo para la multitud integrada por editoras de moda y creadoras de contenido que se agolparon diez minutos antes del comienzo del desayuno que la firma Celia B ofrecía en el patio de Freifeldt PR, su showroom en la ciudad desde hace un par de temporadas.
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