Cárcel nueva, mismos dueños

Un penal en el aire, un comunicado en tierra El jueves 8 y el viernes 9 de octubre, el Centro Penitenciario El Castillo, en Mazatlán, dejó de ser una cárcel para convertirse en un campo de batalla. Los reportes de prensa difieren en las cifras, entre diez y doce personas muertas, incluido según algunos medios un niño de dos años que visitaba a su familia, pero coinciden en lo esencial: dos episodios violentos en menos de veinticuatro horas dentro de un recinto que el Estado dice custodiar.

Este sábado, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, anunció en X que el Gobierno federal construirá, con recursos federales, un nuevo centro penitenciario en Sinaloa, “moderno, seguro”. La gobernadora Graciela Domínguez Nava ofreció los terrenos. No se informó dónde, cuándo empezará la obra ni cuándo terminaría. Ante una jornada letal en una cárcel que existe, la respuesta es otra cárcel que todavía no existe.

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