Comprar con un solo clic o desde una aplicación facilita el consumo, pero también puede favorecer el consumismo emocional y los gastos impulsivos que afectan el presupuesto y las finanzas personales.
Adquirir bienes o contratar servicios por encima de las posibilidades económicas puede generar problemas financieros cuando esta conducta se vuelve habitual. El gasto excesivo puede relacionarse con las emociones, las presiones sociales, el estilo de vida y la falta de organización del dinero.
El consumismo emocional ocurre cuando una persona utiliza las compras para sentirse mejor, distraerse, premiarse o llenar un vacío momentáneo, según se explica en la Revista del Consumidor de Septiembre. Este comportamiento puede aparecer ante situaciones como el estrés, la tristeza, el enojo, la frustración o la preocupación.
También puede presentarse durante momentos de alegría, entusiasmo o euforia, cuando las emociones pueden influir en las decisiones de consumo.
¿Qué es el consumismo emocional?
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