Muchas veces el candidato más simpático, elocuente y seguro no es el más ideal para el puesto, sobre todo cuando la vacante es en una posición de liderazgo. Contratar líderes basándose en el instinto o en la primera impresión puede ser peligroso. De acuerdo con Harvard Business Review, las personas con rasgos de personalidad extrema y mal gestionados, suelen destacar en las entrevistas.
Por ejemplo, los narcisistas suelen ser considerados más atractivos y agradables en encuentros breves, como las entrevistas de trabajo.
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