Cuentas chinas, facturas norteamericanas

El juego de la supuesta neutralidad internacional que le gusta practicar al gobierno federal puede servir para apoyar políticamente a sus dictadores favoritos, pero no funciona cuando se trata de temas comerciales. México decidió jugar las cartas de la lealtad comercial con Estados Unidos y no hace bien en coquetear, mucho menos en dejarse regañar por la otra potencia: China.

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