El fin de la marca Seat está aún por certificarse —tendrá que recibir el visto bueno del Consejo de Supervisión de la compañía, conformado por representantes de los trabajadores y accionistas—, pero lo cierto es que el grupo Volkswagen llevaba años relegando a la firma de origen español en sus planes de inversión y electrificación.
Lee la nota completa en El Pais.
Dejanos un comentario: