“Tortura química”. Así describieron el proceso los abogados de una mujer de 50 años condenada a muerte, que quedó en soporte vital luego de que fallaran dos dosis de una inyección letal. Christa Pike preguntaba si era normal que le doliera tanto el brazo mientras el pentobarbital entraba a su torrente sanguíneo.
“No debería ser tan difícil”, cuestionó el presidente Donald Trump. Este 3 de octubre, el proceso se ha cobrado la cabeza del jefe del sistema penitenciario de Tennessee.
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