Hace unos 65 millones de años, dinosaurios de distintas especies caminaron sobre lo que en la actualidad es el cauce de un arroyo de la comunidad de San Juan de los Plátanos, a unos 10 kilómetros del centro de Apatzingán, Michoacán. Es parte de la información preliminar que arroja el hallazgo de 50 huellas analizadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desde el pasado miércoles, un descubrimiento que abre una ventana al pasado natural del occidente de México. Los especialistas de la dependencia han determinado que entre esas pisadas estaban las de carnívoros terópodos —familia del T-Rex— y otros similares a las de los raptores y dinosaurios pico de pato.
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