Sea en Barranquilla o en Bogotá, el escenario es parecido desde que Abelardo de la Espriella comenzó una serie de alocuciones semanales en redes sociales, antes incluso de posesionarse como presidente de Colombia: un despacho con una infaltable bandera amarilla, azul y roja. En algunas ocasiones le habla directamente a la cámara desde un escritorio, con una biblioteca en el fondo; en otras lo hace de pie mientras repasa algunos papeles. El presidente de Colombia ha escenificado su prometido regreso de la mano dura en seguridad con la firma de
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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