Resident Evil de Zach Cregger es tanto una estupenda película de terror como una adaptación de la saga de Capcom que rinde homenaje al juego. Pero además, hace algo que ninguna de las películas anteriores basadas en la franquicia hizo. La de lograr captar la intensa atmósfera de la experiencia de videoconsola casi de forma inmersiva. De hecho, buena parte de la primera hora de la cinta es una persecución sin tregua, atravesando Raccoon City. Y casi de la misma manera que lo haría un jugador experto.
A saber: atravesando todos los peligros de la ciudad infectada en zombis e intentando sobrevivir, con apenas recursos para hacerlo. Más interesante todavía. Enfrentando un nutrido puñado de peligros cada vez más espeluznantes, terroríficos y violentos que se vuelven peores minuto tras minuto. Para eso, la trama sigue a Bryan (Austin Abrams), un mensajero médico con la misión de llevar paquetes médicos urgentes a los hospitales.
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