El pasado 6 de septiembre, unos escaladores encontraron un cuerpo sin vida a los pies de una de las numerosas vías de la pared del Brévent, un mirador de ensueño sobre Chamonix (Francia). El cuerpo, determinó la gendarmería, llevaba ahí desde la víspera: se trataba de Thierry Renault, 68 años, uno de los grandes alpinistas franceses de los años 80 y 90 del pasado siglo, un guía respetado y querido.
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