‘Eran poco sexy, ¿no?’

Yo ví más gente ahí, pero me fijé en particular en tres empleados que, como en una coreografía, cada uno en su mesa, tomaban un pedazo de cobre del tamaño de un dedo, lo doblaban por la mitad a 90 grados y luego lo depositaban en una vasija.

Hidalgo ¡Tiene algo!

Una y otra vez. Presencié la monotonía del ejercicio y escuché que alguien me dijo que podían ser partes para medidores eléctricos. Ocurrió en un municipio llamado Umán, poco conocido fuera de Yucatán. No lucía muy atractivo el modelo de negocio en ese momento.

Hidalgo ¡Tiene algo!

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