Al
r
ededor del año 1525 germinó un pequeño olivo. Medio milenio más tarde, ese mismo ejemplar se convirtió en un coloso vegetal de seis toneladas que ahora reposa en el jardín de una residencia particular. Su llegada no fue cualquier cosa: exigió una grúa industrial de gran tonelaj
e y una precisi&o
acute;n técnica casi quirúrgica. Al hablar de transportes especiales por carretera, solemos pensar en turbinas eólicas, embarcaciones monumentales o enormes estructuras de concreto sobre plataformas de carga pesada. Sin embargo, la complejidad cambia radicalmente cuando la carga no es una máquina
Fuente: Xataka (Ciencia). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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