Escala caprichos y alucinaciones


A dos días de que cumpla el primer año de su segundo mandato —20 de enero—, Donald Trump tiene a todo mundo “temblando” por sus arranques, arrebatos y amenazas. Ayer, bajo el argumento de “… proteger la paz y la seguridad global”, anunció la aplicación de aranceles a varios países miembros de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) —Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia— que se oponen a que Estados Unidos se adjudique Groenlandia —“… por la buena o por las malas”, dijo el mandatario—. Y luego se alabó él mismo a manera de justificación, al decir que “¡Solo Estados Unidos, bajo el mandato del presidente Donald J. Trump, puede participar en este juego, y con mucho éxito!”.

La respuesta desde Europa de los principales miembros de la OTAN no se dejó esperar, y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea; el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, le dijeron que están “… unidos, coordinados y comprometidos” ante cualquier amenaza arancelaria o de otro tipo, lo que representa una respuesta firme y de mucho riesgo en caso de escalar el conflicto. Además, todo esto coincide con los ejercicios militares europeos en el Ártico, que von der Leyen dijo “no representan ninguna amenaza para nadie”, como queriendo enviar un mensaje a Washington de que no se sientan aludidos.

Y en las críticas y advertencias al presidente Trump también coincide el enérgico editorial de ayer sábado del influyente diario The New York Times —titulado “Para Trump, justicia significa venganza”—, que señala que el mandatario “… celebra el aniversario de su regreso al poder acelerando su ataque contra el Estado de derecho. El señor Trump no intenta ocultar el uso de los poderes de las fuerzas del orden para la venganza; al contrario, se jacta de ello. Esos actos se han convertido en una característica distintiva del segundo mandato, y es fácil acostumbrarse a ello”. Y el mensaje del consejo editorial del periódico dice: “Lo instamos a que no lo haga. Su usurpación del poder de las fuerzas del orden nos amenaza a todos”, porque es ir en contra de la constitucionalidad, ya que “… una América donde el Estado utiliza la fuerza para promover los intereses políticos de sus líderes, en lugar de hacer cumplir las leyes aprobadas”. Y señala que se “… corre el riesgo de perder una característica fundamental de nuestra democracia: que somos un país gobernado por leyes, no por un solo hombre”.

Y es precisamente, a un año de su segunda toma de posesión, que Trump ignora todas las leyes —en Estados Unidos y a nivel internacional—, escala sus alucinaciones y quiere someter a medio mundo a sus caprichos.

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Cortesía de El Informador



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