El primer ministro de Canadá confirmó el giro de su estrategia económica hacia otros mercados, mientras entraron en vigor aranceles de hasta 50% contra productos estadounidenses .
Mark Carney dio por terminado el modelo de creciente integración económica que durante cuatro décadas profundizó la dependencia comercial de Canadá hacia Estados Unidos. Su declaración coincidió con la entrada en vigor de nuevos aranceles contra mercancías estadounidenses y colocó la diversificación hacia Europa, Asia y China en el centro de la estrategia canadiense. Carney no planteó abandonar el mercado estadounidense ni romper las cadenas productivas desarrolladas durante décadas. Su mensaje apunta a dejar atrás un modelo que concentró excesivamente el comercio canadiense en un solo destino y permitió a Washington convertir esa dependencia en un instrumento de presión.
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